San Borondón o la Isla de San Brandan.
Durante siglos, marineros, cartógrafos y frailes hablaron de una isla que nadie lograba encontrar dos veces. Según la leyenda, se encontraba en el extremo oeste de las islas Canarias y no eran pocos los testimonios que afirmaban haberla visto o incluso pisado. Pero lo extraño era que, aunque marcasen su ubicación en los mapas e intentaran regresar con una expedición para explorarla, esta vez ya no estaba, como si hubiera sido engullida por el océano.
La leyenda tiene raices muy antiguas y está profundamente arraigada en la cultura y la historia de las Islas Canarias. La historia cuenta que San Borondón es una isla misteriosa que aparece y desaparece en el océano Atlántico, cerca de las islas, y que ha sido vista por marineros, navegantes y exploradores a lo largo de los siglos.
En la cartografía antigua, especialmente en mapas de los siglos XV y XVI, San Borondón aparece como una isla real, marcada en varias cartas náuticas. Los cartógrafos de la época, como los que trabajaron en los mapas de la Edad Media y el Renacimiento, la representaban en diferentes ubicaciones, lo que refleja la incertidumbre y el misterio que rodeaba su existencia. Algunos mapas muestran a San Borondón en el suroeste de las Islas Canarias, mientras que otros la sitúan en diferentes lugares del Atlántico.
La leyenda se alimentó aún más con relatos de marineros que afirmaban haber visto la isla en diferentes momentos, especialmente en condiciones de niebla o mal tiempo, lo que contribuía a su carácter enigmático. La historia también se mezcló con mitos y creencias sobre una tierra mágica, llena de riquezas y misterios, que solo algunos afortunados podían avistar.
A lo largo del tiempo, la cartografía y las historias de San Borondón han sido un reflejo del deseo humano de explorar lo desconocido y de la fascinación por las tierras invisibles. Aunque hoy en día no hay evidencia científica que confirme su existencia, la leyenda sigue viva en la cultura popular y en las historias de los habitantes de las islas.
Desde una perspectiva científica, la leyenda de San Borondón se puede explicar por fenómenos naturales y errores en la percepción. La mayoría de las apariciones de esta isla misteriosa se atribuyen a ilusiones ópticas, como reflejos, refracciones y distorsiones en el horizonte causadas por las condiciones atmosféricas. Por ejemplo, en días con niebla, nubes o espejismos, los marineros pueden ver tierra o islas que en realidad no existen, un fenómeno conocido como "espejismo". Además, en la antigüedad, los mapas y cartas náuticas contenían errores y leyendas que se transmitían sin confirmación científica, lo que alimentó la leyenda de San Borondón.
En resumen, no hay evidencia científica que respalde la existencia de una isla que aparezca y desaparezca en el Atlántico, y su leyenda se explica mejor por fenómenos ópticos y errores cartográficos.
Imagen:
Detalle del "Plan de las Afortunadas Islas del Reino de Canarias" a escala [ca. 1:1000000], 20 leguas francesas de a 20 al grado son las que rigen este plano [= 10,9]
Archivo Cartográfico de Estudios Geográficos del Centro Geográfico del Ejército.


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